La Sensualidad del Jazz
La obra que sostiene entre las manos surgió con la lectura de “La Espiral” de Italo Calvino. Un escrito que me cautivó por la forma en que el autor describe la seducción entre dos moluscos dentro del océano.
Como un acto reflejo me vino a la cabeza el jazz, pues considero que es la música que mejor representa la seducción no solo entre los músicos y el público, sino también entre las personas del mismo público.
De hecho el jazz tiene esta fuerza, este potencial de crear un espacio mágico y encantador ahí donde se escucha. Deleita a toda persona que se deja hechizar por su melodia mientras es trasladado en sus propios pensamientos, en su interminable imaginación.
Sin embargo, la esencia del jazz es únicamente perceptible en un contexto donde cada detalle, cada gesto, cada mirada contiene la aroma de esta música. Estoy hablando del Sunset Club de Griona, un bar nada corriente en donde se esconden todos aquellos que buscan el anonimato pero también los que solamente quieren escuchar un buen concierto en directo.
Es así como el jazz, igual que el agua del océano entre los dos moluscos de Italo Calvino, puede fundar un fuerte vínculo entre dos personas que previamente ni se conocian. Un lazo que por efímero que sea, es sorprendentemente intenso teniendo en cuenta su origen formar parte del público de un concierto de jazz.
Y si no me cree, contemple las siguientes imágenes que robé del bellísimo club de jazz de Girona un viernes por la noche…










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